Para hablar de mí, me faltas tú.

Eres mi sonrisa nº

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Jamás me rendiría.



Bonito es detenerme en el camino para mirar tu sonrisa e imaginar que puedo ser la razón, tocar tus labios y sin darme cuenta lograr saber lo que quiero. Por eso, si crees que te voy a soltar la mano porque el camino se pone difícil te equivocas. Nunca podría rendirme frente a algo que se para justo ahí, donde mas lo necesito y me enamora con tan solo con una mirada. 
Y así es... no podría dormirme sin antes recordarte un poco de lo nuestro, mi amor.

Nuestra historia.



Con el paso del tiempo me voy metiendo en esta historia, envolviéndome en oraciones, deletreando mi destino. No hace falta que te nombre, no hace falta que te llame, siempre estás ahí. No alcanzo a escribir diez palabras y tengo la necesidad de pensarte.
Cuando llego a un punto y empiezo un nuevo párrafo  me detengo para recordarme que no debo cometer los mismos errores, pero me doy cuenta que todo es diferente y que nada me va a detener.
Soy, eres, somos, seremos –quizás- esa preciosa historia que a muchos les roba una sonrisa.

Quizás tu mirada sea para mi

Cuando estés observando mi mirada podrás darte cuenta de todo lo que me haces sentir, ¿Y ahora? Fíjate como cada una de estas oraciones me hacen recordarte y se van convirtiendo en otro de los tantos escritos que tengo para ti. ¿Todavía no lo notas? Estoy sonriendo porque sí. Lograste calmar mi dolor, e hiciste que se alejara esa desesperación que me invadía al pensar que no podía ser feliz.
Quizás un silencio, un gesto, pueden describir lo que con palabras no me alcanza. Quizás tu mirada sea para mi un refugio y no quiera alejarme de ella.. al menos, por un tiempo.


Era.


Era salir y ver el sol pero sentirlo gris. Era caminar mirar al lado y verme acompañada por un poco de soledad. Era pedir un abrazo y recibir un rechazo. Era sonreír y llorar. Era creerme mejor y seguir siendo peor. Era demostrar felicidad y sentir tristeza. Era inventar pretextos y no tener a nadie que pregunte porque. Era yo la que quería sanar el corazón con caricias y solo tenia golpes.

Era todo lo que era, pero era. Porque apareciste y sabes como cambiarlo..


Todos los días el mismo cuento.


Dicen que me merezco algo mejor... Todo el mundo se merece algo mejor pero llega un momento en que sin querer encuentras lo mejor para ti, lo sientes. Es una sensación mágica. Te alimenta por dentro y por fuera. Te ilumina los ojos y te saca sonrisas tontas. ¿Cómo voy a renunciar a eso? ¿Cómo voy a dejar de luchar por volver a sentir esa sensación?
Habrá gente que pondrá y antepondrá la rutina, lo seguro, el día a día y serán felices. Yo no. Me sentiría una traidora. Estar con alguien sólo mientras me da un vuelco el corazón  cada vez que me acuerdo de él.