Ahora que te has marchado me invento los domingos, eso dice una de mis canciones favoritas, una de las canciones más tristes que se escribirán nunca. Hoy hace exactamente no se cuantos días que te marchaste…largos días. Y es que el tiempo es así de caprichoso, lo mismo las agujas sigue un ritmo frenético como que da la sensación de no girar. La tristeza es uno de los sentimientos más extraños, puedes levantarte un día pensando que ya ha pasado lo peor, que a partir de entonces sólo pueden haber sonrisas, y de repente, por cualquier tontería todo vuelve a derrumbarse de nuevo, por cualquier tontería... que te devuelve con intereses todos los problemas que creías superados. Como en el parchís, que te comes una y cuentas veinte, lo mismo, a una lágrima siempre la acompañan diecinueve. He aprendido a odiar los domingos, sobre todo los domingos de otoño. Debe ser que mi inventiva se ha marchado de vacaciones el sábado en un lugar de la noche y no soy incapaz de tejer ninguna historia en la que no aparezcas tú...Te echo tanto de menos. No sé cuantos días, No sé cuantos días ya, y todavía espero que algún día me llames y me digas que vas a volver. Larga es la espera de algo que sabes que nunca va a suceder, alguien me dijo que el amor asfixia y si eso es verdad no hay nadie que pueda sobrevivir a él. Entonces dónde están los finales felices de los que hablaban los cuentos de hadas, me siento estafada, que me devuelvan el dinero, que me devuelvan mi felicidad, que me devuelvan mi vida. Se puede echar de menos un sabor, un olor, ¿tu olor? A veces me pasa que voy por la calle y alguien lleva tu perfume y entonces cierro los ojos y me derrumbo totalmente y te echo más de menos si es que eso se puede. Ahora te doy la razón, nuestra relación es tan fascinante como este cubo pero una vez desmontado ya nadie puede volver a montarlo... y cada vez que te lo encuentras detrás de algún libro viejo o debajo de cualquier cojín intentas una vez más solucionarlo, le das vueltas, intentas encontrarle la lógica pero no lo consigues. Los domingos son una prueba de fuego, es el único día de la semana que me levanto totalmente deprimida y cualquier excusa me parece buena para llamarte.. No sé cuanto días y todavía no sé por qué los cuento, no se me ocurre nada más triste que pensar que un día me levante y lo primero que piense sea: "hoy hace exactamente ‘’mil cuatrocientos quince días’’ que te marchaste", debería dejar de hacerlo, seguramente tú sonríes todo el tiempo, seguramente... Yo no lloro, yo no lloro, YO NO LLORO. Que ya sé que he malgastado mucho tiempo pensando en ti que ya son veintisiete días y pasarán otros veintisiete más, que me voy a seguir acordando de ti todos los domingos por la mañana, que mi final feliz solo puede ser contigo, que te estoy esperando, que vuelvas…