Por qué tuviste que usar esas últimas palabras.
O por qué yo tarde tanto en decir las mías.
Por qué no puedo dejar de echarte de menos.
O por qué no te vas ni un mísero minuto de mi mente.
Me da una risa nerviosa cada vez que tu recuerdo se hace más fuerte,
y cada vez quiero más que me abraces.
No ha pasado mucho tiempo, lo reconozco.
Pero no sé si es por las palabras que escribiste o por el hecho de
decirme que te ibas,
lo que hace que ahora te eche de menos el triple de lo que lo hacía
antes.
O puede que sea que ya no sólo te quiera como lo hacía ayer si no que muchísimo más.
Quien sabe…

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu reacción: