Recorro calles de las cuales no sé sus nombres, en lugares desconocidos.
Y sólo con la ilusión de que al final de estas calles y de que en los sitios más recónditos, estarás tú.
Y pueda volver a verte y mirarte a los ojos y que me digas cuanto me quieres y que no quieres que nos volvamos a separar.
Entonces, en ese preciso momento, te abrazaré y te susurraré al oído lo que nunca te he dicho por miedo…

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