Este es uno de esos momentos en los que no tengo ganas de nada, que todo lo que está pasando, me viene grande. Momentos en los que no sabes que hacer, a quien acudir... porque quien siempre estuvo ahí, ya no está. Y te sientes perdida, sin saber cómo actuar ante todo lo que está pasando, sientes que todo pasa muy rápido y no te da tiempo a pensar. Y en ese momento, solo quieres empezar a correr y no parar. Huir de todos los problemas, llegar lejos, a donde nadie pueda verte, oírte y tampoco joderte tus planes. Y justo en ese momento, aparece la luz en el fondo del túnel. Sientes algo en tu interior que te dice que pares, que no tienes por qué huir, que no estás sola, que te sacará de todos los problemas que se te presenten, que esa sonrisa no se te borrará al lado de esa persona. Y esa persona es ella, una gran amiga, mi amiga, una de mis mejores amigas. Una de esas personas que todo el mundo querría tener a su lado y que yo, orgullosa, puedo decir: "La tengo a mi lado". Una persona que siempre está con una sonrisa, ayudándote a seguir adelante, por muy difícil que sea todo. Hace que veas todo de otro color, de forma diferente, de forma más positiva. Hace que busques el lado bueno a los pequeños detalles. Hace que olvides todo y vuelvas a sonreír. Y ahora, quiero dirigirme a ti directamente, María que aunque te conozco de hace prácticamente 1 año y algo -no mucho- te has convertido en algo GRANDÍSIMO en mi vida, algo IMPRESCINDIBLE. Gracias. Gracias por EXISTIR. Por darme esa ayuda y ese apoyo que me falta. Por ser como eres. Decirte que no cambies JAMAS, que vales muchísimo y que, por favor,
SIEMPRE.
TE QUIERO MUCHÍSIMO.
♥
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tu reacción: