La cabeza tiene la capacidad para elegir entre lo que le hace bien y lo que le hace mal.
Pero en el amor no manda la cabeza, manda el corazón y si, a veces nuestros sentimientos son dominados por falsos pensamientos. Pero ¿cómo vamos a amar si no sentimos con el corazón? ¿ le vamos a tener miedo a el futuro, y vamos a dejar pasar el presente?
Aprendí que en el amor, solamente existe el día de hoy que no hay antes y mucho menos, un después. Ese presente tenemos que aprovecharlo NO COMO SI FUERA EL ULTIMO,
aprovecharlo como si fuera ETERNO. Y por un momento, olvidarnos de la mente y dejar actuar el corazón.
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